Acostumbrar A Los Chicos A Comer Más Sano

Comen golosinas a toda hora, se la pasan mordisqueando trozos de pan y galletitas que abandonan por la mitad en cualquier rincón de la casa y hasta son capaces de desfigurar una torta antes de que lleguen los invitados. Pero, eso si, sentados a la mesa, los chicos se niegan a probar bocado.

Chicos

Chicos, A Comer Mejor!

Nuestros hijos, quienes unos minutos antes se comportaban como verdaderas “termitas” ahora se revelan ante la sopa, las verduras y el bife, protagonizado una “minihuelga” de hambre familiar.

Este comportamiento alimentario es bastante frecuente entre los pequeños y constituye una de las preocupaciones más comunes entre las mamás. Transformar la hora de las comidas en una verdadera batalla campal, donde los mayores, cuchara de puré en mano, amenazan a sus hijos con prohibirles los dibujitos animados, no resulta una táctica nada eficiente para lograr el tan preciado objetivo alimentario.

Recurrir a la sutileza es el mejor camino para conseguir que los pequeños rebeldes coman el menú que hemos preparado.

Tenga en cuenta, entonces, las siguientes sugerencias

  • Busque maneras creativas de presentar la misma comida. Es posible que los chicos se nieguen a ingerir la manzana cortada en gajos, pero se divertirán comiéndola en anillos. Si los pequeños no aceptan las zanahorias hervidas, rállelas y mézclelos dentro de la ensalada.
  • Cuando introduzca un nuevo alimento hágalo acompañado de uno ya conocido y es posible que de este modo la novedad sea aceptada más fácilmente.
  • Indúzcalos a comer aquellos alimentos ricos en vitaminas, minerales y proteínas, pero no los presione y respete su gusto. Como ocurre con los adultos, es natural que alguno no sea de su agrado. No insista.
  • Si sus chicos se niegan a comer cualquier tipo de vegetal, invítelos a crear una huerta en el jardín de casa. Seguramente comerán fascinados todas aquellas hortalizas que vieron crecer.
  • Consúltelos a la hora de preparar la comida. Si bien es imposible que ellos diseñen el menú integro todos los días, hágalos participes de pequeñas decisiones como los ingredientes de una ensalada o los de una pizza.
  • Agregue una pequeña dosis de leche descremada a las sopas, tortillas, soufflés y tartas y no olvide preparar periódicamente un exquisito licuado con frutas de la estación.
  • Algunos especialistas aseguran que los envases de los alimentos constituyen un modo indirecto de estimular su gusto en los chicos. Vacié el contenido y deles los envases para que jueguen. Muchas veces, como dicen los publicitarios, el producto (alimento) entra por los ojos.
  • Deje que sus chicos preparen su propia comida, por ejemplo, cuando se trata de armar un sandwich, untar una galletita o condimentar una ensalada. Sentirse protagonistas del proceso de elaboración de sus alimentos ayudará a que los acepten y los coman más fácilmente.

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