¿Que Sucede En El Organismo Durante El Ayuno Intermitente?

Durante las primeras horas de ayuno intermitente, el cuerpo consume la glucosa que fluye en la sangre y la almacena en el hígado y los músculos en forma de glucógeno. Después se nutre de las reservas grasas y, finalmente, de las proteínas.

Las células y tejidos intracelulares, un fenómeno que el organismo controla perfectamente y mediante el cual los materiales inútiles son digeridos en primer lugar.

 

El ayuno intermitente, debido a que obliga al cuerpo a depender de sus recursos internos, fuerza la eliminación de los derrames, abscesos, depósitos, tumores y la reabsorción de tejidos perjudiciales formados con los años.

Esto es posible porque, cuando una persona ayuna, gasta energía en el proceso de digestión y asimilación de nutrientes, por lo que esa energía se invierte en los procesos de eliminación, autorregulación y auto curación.

¿PASARÉ HAMBRE, ME DOLERÁ?

Siempre ha existido la idea de que el ayuno intermitente es más fácil de realizar de lo que imaginamos, pues no se pasa hambre en ningún momento e incluso es corriente que vaya acompañado de una sensación de estómago llego, a pesar de que la única ingesta sea de agua.

El hambre física pocas veces dura más de unas horas, es decir, dura hasta el momento en que el cuerpo recurre a sus grandes recursos grasos. A partir de entonces, no existe sensación de hambre durante todo el ayuno. Y aunque algunas personas sienten “hambre psicológica”, en realidad el cuerpo no tiene hambre.

Con frecuencia, el ayuno conlleva síntomas de desintoxicación y curación que pueden confundirse con síntomas de alguna enfermedad porque suelen causar, dolor de cabeza, boca pastosa, la orina muy oscura, tener nauseas y vómitos, etc. Pero lo que indican estos síntomas es que el cuerpo está en proceso de limpieza.

¿DÓNDE DEBO HACERLO?

Es aconsejable llevar a cabo el ayuno en un lugar y momento tranquilos, que te permitan reposar y relajarte sin presiones.

El contacto con la naturaleza es idóneo, ya que de esta forma nos podemos alimentar del contacto con la tierra, el agua, el aire y el sol. Y para que sea incluso más efectivo, es necesario ahorrar la energía, que, de esta forma, se dirigirá hacia la desintoxicación y la curación.

Los Beneficios:

  • Descompone las grasas acumuladas.
  • Elimina sustancias tóxicas ingeridas, como drogas o medicamentos químicos.
  • Facilita la reabsorción de los depósitos de colesterol en las arterias.
  • En el proceso digestivo se desvía hacia los tejidos y órganos que necesitan ser reparados, regenerados y revitalizados.
  • Permite a los órganos vitales un descanso general y completo.
  • Vacía el conducto digestivo y se deshace de bacterias de fermentación y putrefacción.
  • Elimina el exceso de agua retenida.
  • Asimilas los nutrientes más fácilmente.
  • Provoca calma y quietud mental, favoreciendo la expansión de la consciencia.
  • Saca a la luz síntomas ocultos, o que creíamos curados, por haber sido aliviados o anulados con medicación.
  • Permite que el cuerpo se alimente de las reservas menos vitales, lo que favorece, con frecuencia, la desintegración de quistes, abscesos, bultos y tumores.
  • El sistema inmunitario aumenta considerablemente su capacidad.
  • Rejuvenece las células, los tejidos y los órganos.