El Correcto Cuidado De La Piel Seca

La piel seca es pobre en grasa y por tanto, también en humedad, ya que sin grasa la evaporación es más rápido. Además, al lavarla se reseca todavía más, porque una parte de la grasa destruye, y con ella, los elementos que contribuyen a mantener la humedad.

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La Piel Seca

Además, el manto ácido protector necesita mucho más tiempo para reponerse que en el caso de la piel normal. Todos los detergentes sintéticos, incluso los más suaves, resecan la pieles sensibles. Por tanto, para la limpieza del rostro lo mejor es utilizar una leche limpiadora cuyo prospecto indique que es rica en nutrientes.

Otra alternativa para una limpieza suave es utilizar productos como la flor de avena, la arcilla o el suero de la leche. Para desmaquillarse es aconsejable utilizar productos específicos para pieles sensibles. Más baratas y también muy eficaces son las cremas grasas o incluso el aceite de oliva, que se aplican con suavidad a los párpados y luego se retiran cuidadosamente con la ayuda de un algodón.

Por lo que respecta a los demás cuidados de la piel seca, se pueden administrar los mismos que a la piel normal, teniendo en cuenta que todos los productos deben contener una cantidad elevada de grasa y de agentes humectantes, y que hay que aplicarlos varias veces al día.

Durante el invierno cuando la sequedad del aire exige de la piel más esfuerzos que en verano, no hay que echarse atrás ante el esfuerzo de aplicar las cremas todavía con más frecuencia, ya que en estos casos, cantidad y calidad van unidas.

La crema de noche debe ser preferiblemente grasa y nutritiva, y se puede aplicar también durante el día. Si el producto deja un brillo demasiado antiestético, es fácil darle un aspecto mate aplicando unos polvos. Para completar estos cuidados se puede utilizar una mascarilla grasa, que mejorará la capacidad de la capa córnea para retener la humedad. Se evitarán las mascarillas que se solidifican o que forman una capa dura, porque tensan demasiado la piel y aceleran la aparición de arrugas.

cuidado piel seca

Aplicar un producto exfoliante a una piel seca es como matar moscas a cañonazos y produce más daños que beneficios. Cuando sea imprescindible emplear algún producto para la higiene del cuerpo, hay que recurrir sólo a detergentes sintéticos muy suaves con un elevado contenido en nutrientes.

Aunque todavía es mejor usar aceites de baño, algunos de los cuales sirven también para la ducha. Después de la ducha o el baño, hay que secarse con precaución y sin frotar, y aplicar inmediatamente una crema, ya que en menos de un minuto se habrá evaporado gran parte de la humedad de la piel.

Bañarse sólo con agua reseca menos la piel que hacerlo con jabón, si bien todavía es más efectivo añadir al agua unas sales, que permitirán que la piel retenga más tiempo la humedad. Las aguas del mar Muerto contienen una concentración muy elevada de sales, por lo que producen este efecto sobre la piel. Y si tomamos el sol con la piel húmeda de agua salada, siempre que no nos excedamos, los beneficios serán aún mayores.

El trato que damos cotidianamente a la piel es fundamental para su cuidado, sobre todo cuando se trata de una piel seca. Esto significa que no se pueden ni se deben pasar por alto los daños que pueden causar los jabones y los productos de limpieza.

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