El Maní: Una Semilla Diminuta Que Conquistó El Mundo

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El maní o cacahuete, esa deliciosa semilla que se tuesta según un procedimiento similar al usado para el café, es conocido en algunos países europeos con el nombre de “avellana americana

Es una planta originaria de América del Sur que se cultiva actualmente en todas aquellas regiones del globo cuyo clima y suelo favorecen su desarrollo.

En las antiguas tumbas de los incas del Perú se encontró gran cantidad de semillas de maní.

Según la leyenda de los adoradores del sol, el maní debía acompañar al difunto en su viaje al más allá.

1. ¿Qué es el maní?

El maní es una pequeña planta anual de la familia de las leguminosas. Tiene una altura de aproximadamente 40 centímetros. Sus hojas son aterciopeladas.

Las flores, de color amarillo, crecen en forma de racimo. La principal característica de esta planta es que sus flores se inclinan hacia el suelo de modo que el fruto que deriva de ellas va a enterrarse naturalmente en la tierra a unos 8 centimetros de profundidad, madurando asi al amparo de las contingencias atmosféricas.

2. ¿Cómo es este fruto?

Es una vaina que va estrechándose según la forma de las semillas en ella contenidas (la cantidad de éstas en cada vaina, varía de 2 a 5).

Tiene color amarillo grisáceo. Se desmenuza fácilmente con los dedos.

Las semillas, semejantes a pequeños porotos, de forma ovalada y de color borravino, son ricas en sustancias oleaginosas

El mani, como ya se ha dicho, es oriundo de América del Sur, especialmente del Brasil, Perú y Guayanas.

En el Brasil existen seis tipos distintos de esta planta, y todos, sin embargo, se asemejan al originario, que crece espontáneamente y que recibe el nombre de “maní postrado“.

Las semillas de este vegetal constituían el alimento básico de los esclavos subyugados por los conquistadores portugueses en el territorio que hoy corresponde al Brasil.

La planta fue introducida en el Africa, adonde se la cultiva en gran escala; ofrece, en efecto, un alimento de costo mínimo y alto valor nutritivo; un kilo de estas semillas contiene tantas proteínas como el mismo peso de carne magra.

También posee un contenido muy elevado en fécula y grasa. La costumbre de los portugueses de dar a los esclavos indígenas, como único sustento, una ración diaria de maní fue imitada por los colonizadores africanos.

ManíSe atribuye a la ingestión de esta semilla una epidemia de tifus que se desató en el Africa a comienzos del siglo pasado.

Muy diversa resulta la utilidad comercial del maní. Tanto es así que desde hace muchísimos años se cultiva intensamente en la mayoría de los países de clima cálido y húmedo.

3. Tipos de Maní

Se conocen diversas variedades de maní. Todas derivan de los dos tipos principales: el brasileño y el peruano.

El brasileño tiene tallo erecto y frutos con semillas de color rosa pálido (esta especie es cultivada especial mente en Africa).

El tipo peruano es de tallo tumbado o acostado, de hojas muy aterciopeladas y semillas de color rosa oscuro.

Esta última especie se cultiva generalmente en Oceanía y en las Indias. En Europa el maní constituye también un importante recurso.

Se exporta anualmente de los países europeos la cantidad aproximada de un millón de toneladas de este producto.

El maní proporciona abundante aceite, muy fácil de obtener por simple presión.

Es un aceite límpido, de olor y sabor agradables y que puede utilizarse para los usos de la cocina en sustitución del aceite de oliva, aun- que su grasitud sea algo inferior a la de éste.

Se aprovecha también el aceite de maní para la fabricación de jabón de tocador y cosméticos.

En la época en que el aceite era empleado para la iluminación, el de maní tenía la ventaja poco común de arder vivamente produciendo poco humo.

Las semillas tostadas, de muy agradable sabor, son objeto de un intenso consumo.

En Turquía el maní se muele y se mezcla con el té, obteniéndose con él una saludable y riquísima infusión.

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