El Móvil Una Herramienta Social, Pero También Profesional

Veo que la gente usa su móvil como parte de sus conversaciones: lo sacan para buscar, revisar y compartir cosas en la mesa.

Social

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Pueden ser herramientas increíblemente útiles en estas situaciones. Es sólo que todavía estamos tratando de precisar la etiqueta para ello. No pienso que esté resuelto, en absoluto. Tampoco creo que la generación mayor vaya a definirlo.

Esa distracción que sentimos cuando sabemos (o simplemente asumimos) que alguien ha tratado de ponerse en contacto con nosotros, aunque no le hemos respondido -un tuit no reenviado, un correo electrónico no respondido, un mensaje de texto no contestado- es lo que se entiende en el mundo de la psicología como el llamo “pánico social”. Nos da terror. Sin embargo, pensándolo bien, ¿Qué nos aterroriza?

Utilizar el Móvil para trabajar

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Seré generoso con los jóvenes y diré que lo que sucede cuando revisamos nuestros teléfonos durante una reunión es (intentar) calmar una distracción para concentrarnos en el asunto que se está tratando.

Pero lo que debemos hacer nosotros -jóvenes y adultos unidos en una embarazosa coalición- es no distraernos en ningún momento.

La idea de que debemos responder de inmediato, así sea para eliminar una distracción y concentrarnos mejor, es corta de miras e inmadura.

Trabajando con el Móvil

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Igualmente, va en contra de una verdad fundamental de lo social: no hay nada más fructífero que estar reunidos con los amigos, en el trabajo, etc…, una vez que te encuentras ahí, recuerda que los presentes deben ser tratados como lo más importante del mundo.

Toda esa gente que se encuentra en ese momento a tu alrededor. Sí. Son ellos en quienes debes concentrarte. Los demás (que no están en ese momento) pueden esperar. El aparato puede esperar.

Entonces, se puede concluir que revisar tu teléfono es vulgar, denota pánico y te hace ver necesitado. Estas no son características con las que quieres que te asocien; más bien quieres ser responsable y atento. Enérgico pero concentrado.

Mujer con el Móvil

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No con la gente que está allá fuera. Le debes toda tu atención a quienes están frente a ti. No quieres perderte una palabra de lo que tengan que decir, y tampoco quieres perder detalle de cómo lo dicen. Porque quizá no escuches algo de lo que tu interlocutor te está explicando.

Consejo: no revises tu móvil en cada momento. No lo dejes sobre la mesa frente a ti. Ni siquiera lo pienses.

Deja de pensar en ello. Así está mejor. Una vez que no lo tengas a tu alcance, el dispositivo dejará de ser una herramienta de obsesiva. Y tú también dejarás de serlo.

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