El Tejón: Un Animal Mamífero, Carnívoro e Irritable

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El tejón común, cuyo nombre científico es Meles meles pertenece a la clase de los mamíferos y a la subfamilia de los mustélidos; para impedir su exterminio se dictaron reglas especiales de protección en numerosos países.

Los mustélidos comprenden, en efecto, todos esos mamíferos que el hombre daba caza y sigue atrapando aún implacablemente porque su piel es muy cara.

Aunque la piel del tejón no iguala en valor a la de la nutria, la cebellina, el armiño,la marta y el turón, es muy apreciada porque se utiliza para la fabricación de pinceles y brochas la piel es buscada también por los silleros para guarneceras monturas más elegantes y confortables.

La carne de este animal es igualmente muy apreciada en ciertos países. El tejón común está muy extendido por toda Europa, y en Francia se lo encuentra sobre todo en las Ardenas, donde no hace mucho todavía, como en Bélgica, se le hacía pelear, en campo cerrado, contra el perro.

1. Características del Tejón

El aspecto de este mamífero no es agradable. Su cuerpo robusto no es muy estético.

Raramente excede los 80 centímetros, y su pequeña cola rugosa tiene de 15 a 20 centímetros de longitud.

A diferencia de casi todo los animales, el tejón tiene el lomo grisáceo, mientras que su vientre, su pecho y sus patas son de color negro.

A cada lado del hocico tiene dos franjas negras que pierden bajo las pequeñas orejas afiladas.

Las patas son cortas y robustas; las delanteras están provistas de fuertes garras, que más que de armas le sirven de herramientas para cavar la tierra.

2. ¿Dónde vive el tejón?

El tejón lleva vida nocturna. Teme la luz, y durante el día permanece echado en su profunda madriguera; no saldrá de ella hasta el atardecer, para buscar su comida.

Es temeroso por naturaleza, poco sociable y agresivo. Durante la estación fria cae en letargo, pero, contrariamente a muchos de sus congéneres, su sueño no es permanente:

Despierta con frecuencia, y entonces se aventura fuera de la madriguera. Sus movimientos parecen lentos y torpes.

Sin embargo, no es raro verlo desplazarse con gran rapidez, sobre todo en los alrededores de su vivienda. Trepa a los árboles con agilidad y es también un excelente saltarín.

3. ¿Qué comen los tejones?

Ordinariamente el tejón es carnívoro: gusanos, larvas subterráneas , sobre todo las de las cochinillas, moluscos, insectos, ratas, reptiles, anfibios, constituyen sus alimentos preferidos.

A veces, obligado por el hambre sobre todo durante los breves despertares del invierno, penetra en los gallineros, pero esto ocurre raramente y en condiciones de absoluta seguridad, porque el tejón es muy desconfiado.

A falta de algo mejor, se alimenta de bayas, tubérculos, raices, uvas. Y cuando no encuentra otra cosa para saciar su apetito, conténtase con carroñas.

Puede decirse, pues, que el tejón es omnívoro. Aunque insaciable, este extraño animal puede soportar largos períodos de ayuno sin alterarse.

No hablamos de los lentos días de letargo natural, tan comunes en el reino animal, y cuyas razones son fisiológicas, sino de los períodos de actividad, que van desde el mes de marzo hasta el de noviembre (hemisferio norte), durante los cuales el tejón es capaz de permanecer casi sin comer.

Un naturalista francés mantuvo un ejemplar durante cuarenta y ocho días en ayuno, sin que el animal pareciera sufrir por ello.

4. ¿Cómo se defiende el tejón?

Más astuto que el zorro, el tejón elude con cuidado todas las trampas. Cuando es perseguido, si alcanza la proximidad de su madriguera, se refugia en ella en seguida, y es muy difícil hacerlo salir sin perros especialmente adiestrados para esta clase de caza.

Lejos de su refugio, el tejón, incapaz de rivalizar en velocidad con sus perseguidores, se echa sobre el lomo y lucha ferozmente con sus uñas largas y fuertes y sus dientes acerados. A menudo deja fuera de combate a tres o cuatro perros antes de sucumbir.

Tiene debajo de la cola una glándula que segrega un líquido viscoso y fétido, que le sirve para alejar a sus enemigos.

El tejón es muy valeroso. No vacila en enfrentar al zorro. Lessona relata que en el mes de mayo de 1865, en las cercanías de Cuneo, una hembra de tejón, cuya madriguera había sido ahumada para capturar a la cría, se lanzó en persecución de una campesina y la mordió antes de ser muerta. La pobre mujer moría rabiosa pocos días después.

Sin embargo, honestamente debemos decir que el tejón es más útil a los hombres que perjudicial.

En efecto destruyendo implacablemente las larvas, las cochinillas y otros enemigos de los cultivos, compensa con amplitud los perjuicios que ocasiona alguna vez en los gallineros.

5. La madriguera de los tejones

El tejón dedica cuidados muy especiales a la construcción de su madriguera.

Elige para cavarla la vertiente expuesta al mediodía de una colina solítaria y boscosa pero su principal preocupación es que en los alrededores se encuentre una gran piedra o un grueso bloque bien fijado al suelo.

Entonces comienza a cavar una especie de largo túnel, y en el fondo hace una pieza amplia de suelo bien apisonado y tapizado con musgo, que mantendrá con la más escrupulosa limpieza.

Allí viven o bien el macho solitario, o bien la hembra con sus pequeños; pero cuando crece la família, el espacio vital debe aumentar en la misma medida, y como todo el mundo debe respirar en el laberinto, construye numerosas tomas de aire, cuyas aberturas son muy estrechas.

Generalmente, una madriguera tiene tres o cuatro salidas, siempre muy alejadas entre sí. Dijimos que reina en ellas una gran limpieza.

Pues bien, esto no basta. El tejón es un higienista escrupuloso. Cambia el musgo de su madriguera dos veces por año: al comienzo de la primavera y cuando llega el otoño.

No es raro que otros animales aprovechen la madriguera del tejón: las liebres y las ratas se aventuran a veces en estos refugios, corriendo todos los riesgos y disponen allí su propio nido. Sin embargo, el tejón está lleno de atenciones para algunos de sus visitantes.

Los pequeños roedores admitidos para compartir su madriguera se encuentran en ella perfectamente a salvo, como en una fortaleza, pues, aunque se ignora por qué extraña razón, el dueño de casa los recibe sin hacerles daño.

Pero cuando una liebre ha invadido su dominio, el tejón se retira a otro compartimiento, donde aguarda pacientemente que el intruso abandone el lugar.

Si se lo captura muy joven, el tejón se adapta con facilidad a la vida doméstica; vive entonces en la casa como un gato, siempre al acecho de cualquier alimento a su alcance.

6. La caza del tejón

La caza del tejón se realiza de dos maneras: la más fácil consiste en esperarlo a la salida de su refugio y disparar sobre él como se hace con la liebre, tomando sin embargo la precaución de utilizar plomos de mayor calibre. Pero este método no es tan simple como parece.

Ante todo, porque es muy raro sorprender a un tejón fuera de su madriguera durante el día, y durante la noche, ordinariamente, la caza está prohibida.

Queda entonces la solución de atraparlo en su propia cueva; pero para hacerlo hay que disponer de un gran número de excavadores, hombres o perros.

Primero se hace entrar en la madriguera a un pequeño perro especialmente adiestrado para cubrir la entrada principal e inmovilizar la presa, obligándola a mantenerse a la defensiva.

Después se procede a realizar la excavación, que si no es exitosa inmediatamente puede convertirse en una penosa tarea.

Por fin, si el animal no escapó por una salida auxiliar, puede apresárselo. Ocurre sin embargo que no pocas veces llega a romper el círculo de sus agresores, y salva su vida.

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