Trucos: Oro, Plata y Enchapados Relucientes

Del arcón de la abuela suelen salir grandes trucos para limpiar las alhajas que cuidamos con tanto cariño. Habitualmente, éstas son de plata, oro o enchapadas.

Enchapados Relucientes

Oro, Plata y Enchapados Relucientes

Aquí van las sugerencias para cada metal:

Plata: si bien el dentífrico y el cepillo de dientes son rápidos para casos de apuro, la pasta de dientes tiene componentes abrasivos que pueden rayar el metal. Es mucho mas aconsejable comprar blanco de cinc en la farmacia y poner una pizca en un cuarto litro de leche. Sumerja las alhajas de plata en esta mezcla, durante unos minutos, luego pase un cepillito suave y enjuague con agua.

Oro: hay tres métodos antiguos, pero eficaces. Para las cadenitas, nada mejor que la miga de pan: envuélvalas con un trozo y frote. Luego cepille. Si la pieza es más grande y no tiene tantos intersticios, utilice una pasta de limón y sal fina. Para sacar brillo, ponga harina en un trapito y frote. Otra mezcla eficaz y económica es una pasta de cenizas de cigarrillo y agua. Frote con un paño y luego lustre.

Enchapados: no hay mejor método para estas joyas, tan comunes hoy en día, que sumergirlas en agua hirviente con bicarbonato, a razón de una cucharadita por vaso de agua. Deje reposar unos minutos y seque sin enjuagar: quedarán absolutamente limpias y brillantes.

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