Los Problemas De La Artrosis En La Especie Canina

 

Nunca debemos menospreciar una cojera, aunque no nos parezca grave, en nuestros amigos de cuatro patas porque podría ocultar una forma de artrosis.

Más comúnmente conocida como artrosis, la osteoartritis es una afección que se da bastante a menudo en la especie canina.

Está causada por fenómenos degenerativos que producen una degeneración progresiva de los cartílagos articulares. Afecta a animales de cualquier sexo y raza (se describe con mayor frecuencia en ejemplares de talla grande), normalmente empieza a manifestarse entre los cinco y los siete años de edad, y empeora cuando son ancianos.

La mascota que está durmiendo

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El síntoma predominante es el dolor, inicialmente caracterizado por episodios agudos y de corta duración, que persisten en el curso de la evolución de la patología, con inflamaciones más o menos persistentes, de intensidad y duración variables, que tienden a ser cada vez mayores.

El dolor, presente sobre todo cuando las articulaciones están estresadas, es en cierta medida proporcional a la actividad física realizada. Tiende a disminuir con el reposo, para reaparecer de un modo más persistente hasta determinar un estado inflamatorio duradero, que repercute negativamente en la calidad de vida de nuestros amigos de cuatro patas. Es responsable de la cojera, en mayor o menor grado, llegando a Incapacitar la extremidad afectada.

Artrosis en el perro

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El dolor puede causar renuncia al movimiento, incapacidad para hacer cosas que antes se realizaban sin problemas (como correr, saltar al coche o subir y bajar los peldaños de una escalera), así como provocar mal humor e irritabilidad (ejemplares de temperamento tranquilo pueden llegar a mostrarse agresivos), aceleración de la frecuencia cardiaca y respiratoria (que puede dar lugar a sibilancias), dificultad de asumir posiciones de micción y defecación, reducción sensorial e, incluso, disminución del apetito.

Los síntomas atribulóles a una forma de osteoartritis justifican recurrirá un veterinario (mejor si es experto en ortopedia), el cual, después de una cuidada evaluación, recurrirá a un estudio radiológico (RX) para confirmar la sospecha clínica.

Al examen radiológico, en la última década, se han sumado la tomografía axial computerizada (TAC) y la resonancia magnética (RM). Se trata de dos procedimientos, ahora muy habituales, que se complementan e integran con el anterior, pasando a formar parte de la rama de la medicina conocida como diagnostico por imagen. Los RX, TC y RM requieren de la sedación del animal, necesaria precisamente para obtener imágenes de alta calidad y no dejar espacio a la duda.

🐶 DOS TIPOS DE DOLOR

En los perros, el dolor puede ser adaptativo (agudo) o desadaptativo (crónico). El primero puede ser fisiológico (una señal de alarma, que sirve como sistema de protección para minimizar el daño de los tejidos) o inflamatorio, dando lugar a un daño de cierta importancia y a la inflamación de la que deriva.

El segundo es un dolor persistente, debido a la persistencia de una causa patológica responsable del estímulo continuo de las células nerviosas (no ciceptores), que detectan las señales nocivas: estímulos como los que causan la artrosis determinan la sensibilización del sistema nervioso.

🐶 LOS TRATAMIENTOS

En la mayoría de los casos, el tratamiento de la artrosis es farmacológico, y consiste en la administración prolongada de antiinflamatorios no este roideos (los llamados AINE), con el fin de minimizar los efectos de la auto-amplificación mediada por el sistema nervioso.

Entre estos esteroides, se debe tener en cuenta la reciente disponibilidad en España del mavacoxib, un principio activo para uso canino cuya ventaja es la mono-administración mensual, lo que lo hace de utilización simple para la familia, sobre todo si el animal no se muestra colaborador en la toma de medicamentos orales.

Perros con gran artrosis

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Cabe destacar que la terapia antiinflamatoria siempre es útil asociada a una dieta que esté diseñada para evitar que el animal aumente de peso, lo que repercutiría negativamente en su enfermedad.

La alternativa al tratamiento clásico está constituida por la medicina no convencional (homeopatía, homotoxicología, acupuntura, mesoterapia, laserterapia) en lugar de la administración de los llamados nutracéuticos, sustancias integradoras naturales de acción condroprotector o antiinflamatoria natural. Solo en casos especiales necesitan la intervención quirúrgica.

🐶 SI LA ARTROSIS TIENE UNA CAUSA

A menudo, la osteoartritis canina depende de la evolución de un problema (que puede no ser grave) ya presente en el nacimiento o en los primeros meses de vida.

El caso típico está representado por la displasia de cadera que, como se sabe, afecta a los perros de talla grande y gigante; por no mencionar también la displasia de rodilla y de codo, así como la osteocondritis disecante (OCD) y la necrosis aséptica de la cabeza del fémur, todas condiciones ortopédicas juveniles que, con el paso del tiempo, conducen casi inevitablemente a fenómenos artríticos.

Perros con problemas de displacia

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Algunas de las patologías necesitan, por fuerza, una intervención quirúrgica. Otras, seguramente tienen una base genética y, por tanto, son típicas de ciertas razas; y hay otras que no se sabe muy bien por qué suceden.

En cualquier caso, es importante que se controle a los cachorros durante el periodo de crecimiento, sometiéndolos eventualmente, bajo la supervisión del veterinario, a estudios radiológicos específicos, muy útiles para revelar precozmente anomalías que, de otra forma, serían difíciles de detectar.

   
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