La Defensa De Los Reptiles [Parte 2]

Los reptiles que carecen de veneno, que son la mayoría, se protegen en otras formas. Las tortugas Arrau, si se les acosa, reaccionan con la velocidad de una serpiente. Sus poderosas mandíbulas pueden causar profundas heridas. Una tortuga Arrau adulta puede dejar a un hombre con un dedo menos.

Los Reptiles

La Reacción De Los Reptiles

Algunas de las enormes tortugas marinas también pueden ser peligrosas cuando las atrapan o molestan. Se sabe que las tortugas laúd, las más grandes de las tortugas marinas, han roto de una mordida remos de madera, como si fuera de papel. La tortuga de Ridley, la más pequeña de las especies marinas, se enfurece tanto cuando la atrapan, que muerde rabiosamente cualquier cosa que se mueva; y puede morir del furor si no se la devuelve al agua inmediatamente.

Los caimanes y los cocodrilos tienen innumerables dientes en las mandíbulas. Al sujetar cualquier cosa entre ellos, retuercen y voltean a sus presas. Tan peligrosa como los dientes de estos reptiles es su poderosa cola, que pueden azotar con una enorme fuerza, suficiente para romper la pierna de un hombre de un solo golpe.

Muchas serpientes y lagartos que no son venenosos, muerden si se les azuza. Cuando estas serpientes hieren y se retiran, sus dientes, en forma de gancho a menudo abren la piel y causan una abundante hemorragia. Pocas son realmente las serpientes que tienen dientes suficientemente grandes para causar heridas profundas.

Por lo general, los lagartos al igual que las tortugas, sólo pellizcan la piel. Rara vez causan heridas. El daño que hagan depende de su tamaño. Un varano de un metro y medio a dos metros de largo puede ser tan formidable como un caimán o un cocodrilo del mismo tamaño.

camaleon defensa

Los camaleones pueden cambiar de color, adoptando el de su medio ambiente. Los anolis de la Carolina, no sólo cambian de color de acuerdo con los alrededores sino también según las alteraciones internas o excitaciones externas. Un lagarto, al estar excitado, adquiere una tonalidad verde; si se encuentra en calma, presenta un color café pardusco. Otros reptiles tienen manchas y costras que hacen difícil distinguirlos en el sitio donde se encuentran.

A menudo, también su forma los ayuda a esconderse. Algunos tienen la apariencia irregular de una hoja y otros se parecen a las ramas y los retoños de un árbol. Muchos lagartos, como los escincos y los luciones comunes, pierden las colas en el momento de ser atrapados.

Los lagartos siguen su camino apresuradamente y dejan detrás las colas aún vibrantes. Con el tiempo se les desarrollan nuevos apéndices caudales. La cola de un escinco africano está cubierta de agudas púas y cuando el animal se entierra en la arena para escapar, mete primero la cabeza y deja la espinosa cola tapando la entrada.

lagarto ocelado

Otro escinco, tan espinoso como el anterior, sujeta la cola con la boca y se hace una pelota. Las agudas púas hacen que sea tan difícil acercársele como a un puercoespín. Los lagartos ocelados se arrastran hasta las grietas de las rocas y después inflan sus cuerpos para rellenar el hueco. Los aborígenes que cazan a estos animales usan varas puntiagudas para atravesar los pulmones del animal y desinflarlo.

Hay una tortuga africana que tiene un caparazón tan extremadamente flexible, que la hace aparecer como un monstruo, comparada con otras tortugas. Al igual que el lagarto ocelado, esta tortuga se esconde entre las grietas e infla los pulmones para quedar fija entre las rocas.

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