La Piel Como Órgano De Contacto y Expresión

La piel de la persona
DzeeShah / Pixabay

Con el fin de poder entablar contacto con el entorno y con nuestros semejantes, los seres humanos tenemos, además de la vista y el oído, un sentido del tacto desarrollado.

La piel, o , más exactamente, los órganos sensoriales de la piel, son capaces de distinguir tres clases de contacto: presión, movimiento y vibración.

Ellos nos permiten percibir el frío y el calor, y las sensaciones desagradables, como el dolor. A través del tacto y de las sensaciones, la piel envía a los otros seres humanos potentes señales que tienen un efecto muy amplio en el ámbito de las relaciones interpersonales.

De hecho, lo primero que aprecian nuestros semejantes es nuestro aspecto físico. El cabello y la piel pueden ser muy reveladores.

Pero los cambios repentinos que se producen en nuestra piel, desde el rojo de la ira al blanco cadavérico, pasando por el sudor de miedo y la piel de gallina, no son los únicos que hablan a nuestros semejantes de nuestro estado interior.

Gracias a las investigaciones en el campo de la psicología social, sabemos que la impresión que nos produce otra persona queda grabada en nuestra mente en los primeros siete segundos de contacto.

Aunque no seamos coscientes, observando la piel evaluamos en décimas de segundo la edad, el sexo, el estado de salud, la mejor o peor conservación e incluso el carácter de las personas. Así de rápido formamos nuestro primer juicio, aunque quizás sería mejor llamarlo prejuicio.

Es posible que la primera impresión sea negativa, y frecuentemente en las ocasiones importantes, no hay oportunidad de llegar a conocerse mejor.

Por tanto, lo más adecuado es proporcionar los mejores cuidados a la piel, ya que, como afirmábamos, ella es nuestra tarjeta de visita más exclusiva.

Cuando el contacto es más estrecho, los olores desempeñan un papel muy importante, y casi siempre inconsciente.

En las axilas y en la zona de los genitales se encuentran las glándulas odoríficas que, según el sexo de la persona, despiden un olor diferente que se suele percibir inconscientemente.

Aunque la publicidad que se emite por televisión afirme lo contrario, el olor de las axilas masculinas estimula sexualmente a las mujeres.

Hace tiempo, los campesinos jóvenes ya lo sabían, y antes de dirigirse al baile del pueblo, se pasaban los pañuelos por las axilas.

Como entonces éstos se llevaban en el bolsillo del pecho de las chaquetas, la experiencia se encargó de mostrarles cómo las chicas no tardaban en quedar hechizadas.

Ahora bien, si el olor es demasiado fuerte, y sobre todo si huele a descompuesto, puede malograr en un momento cualquier iniciativa.

La piel como órgano sensorial

Además de todas las funciones fundamentales para nuestra vida y nuestra supervivencia, la piel también desempeña otras muy agradables.

En concreto, es una mediadora muy importante en nuestro contacto con el entorno. Los estímulos que recibe la piel son registrados por las células nerviosas y transmitidos al cerebro, donde hay receptores especiales para las distintas sensaciones: dolor, frío, calor, presión, movimiento, vibración y picor.

Estas sensaciones son las que nos permiten orientarnos en nuestro entorno. En el caso de que no pudiéramos experimentarlas, no podríamos desarrollar una vida normal.



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