LEXUS RC-F: Un Auto Deportivo De Excelencia Mundial

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Lexus ya tiene su sitio entre las berlinas de lujo, además es la marca que mejor ha sabido ver la fiebre que despiertan los híbridos e incluso con el nuevo SUV NX han lanzado el diseño más osado que una marca premium -y no premium también-, se haya atrevido a presentar en los últimos años.

Su cupo de éxito e innovación está más que cubierto, pero la marca quiere más, y con el RC-F va más lejos, y lo hace porque en su punto de mira ha puesto a un mito histórico: el M3 Coupé, ahora conocido como M4. ¿Una tarea difícil? Ya veremos.

La verdad es que, si existe una oportunidad de meterle un gol al prestigioso deportivo alemán, la ocasión es ahora, ya que el BMW no tiene más cilindrada y sus seis cilindros en línea biturbo no entusiasma como antes, subirlo de vueltas ya no tiene el frenesí que tenía el motor V8 o los anteriores seis cilindros sin turbo, y esto, queramos o no, afecta a la pasión con la que se conduce y disfruta la mecánica. Y aquí tenemos al nuevo Lexus con un motor V8 5.0 sin turbo para este RC-F.

Este cupé es el primer Lexus verdaderamente deportivo desde el lanzamiento del LFA, lo que es decir mucho, y si tiene solo una décima parte del sonido y precisión del superdeportivo, quizá sería el arma definitiva contra los alemanes.

En el diseño del RC-F hay algunos ecos del espíritu del LFA, aunque en lugar del frontal tipo Supra que tenía el deportivo de motor V10, el RC-F asusta a los niños con una parrilla tremenda capaz de devorarte.

La carrocería tiene pronunciados pasos de ruedas que cubren llantas de aluminio forjado y cuatro escapes en la trasera. En definitiva, la silueta de cupé de cuatro plazas del RC-F impresiona.

Debajo de su piel esconde componentes de diferentes modelos de Lexus. Aunque la suspensión es nueva en un 70% de sus elementos.

El cupé tiene capacidad para cuatro pasajeros, aunque los traseros no irán tan cómodos como en una berlina, así que este es un coche pensado para que el conductor disfrute.

Lo primero que encanta de este coche es el sonido de esta mecánica, realmente impresionante en toda su gama de revoluciones.

El motor toma como base el V8 5.0 que equipaba el Lexus ISF, y que montará también la futura versión del nuevo modelo.

Con cinco litros de cilindrada, gana 54 CV para rendir 477 en total, frente a los 431 CV de seis cilindros de BMW, los 450 del V8 del Audi RS5 o los 457 del V8 del Mercedes C AMG.

El Lexus alcanza los 100 km/h en 4,5 segundos, y tiene una curva de par con suficiente fuerza como para arrastrar una locomotora.

El cambio automático tiene ocho marchas, y no hay opción manual. Ocho marchas son muchas, pero debemos utilizarlas bien para poder tener el motor en su rendimiento más brillante.

A ello ayuda una dirección impecable, con un tacto y una sensibilidad realmente buenos. Los discos de freno, aunque son de acero, permiten exprimir con precisión cada frenada y aguantan muy bien el sobrecalentamiento.

Lexus declara que este es un coche que puede disfrutar cualquier conductor, y verdaderamente es así, ya que no encontramos ningún vicio en su chasis.

Puede sobrevirar, aunque lo más normal es que mucho antes avise con un derrapaje del eje delantero que, incluso los más inexpertos, podrán controlar con facilidad antes de aprender a jugar con el eje trasero como harán, desde el primer giro, los mejores en pilotaje.

A ello ayuda el diferencial de deslizamiento limitado, una opción que permite neutralizar el subviraje a base de gas para que todos los caballos lleguen al asfalto.

La respuesta al acelerador es telegráfica, y con cada milímetro de su pisada sabemos cuántas revoluciones y potencia están llegando al asfalto, esto es algo que solo puede suceder con un motor atmosférico, y todo ello con el sonido de un excelente V8 inundando la pista.

El RC-F estrena amortiguación de dureza variable que permite un confort de berlina en su posición más cómoda. Si conducimos muy rápido, aunque con sentido común, el RC-F nos parece el compañero perfecto.

Una de las pegas del RC-F podría ser su consumo, aunque Lexus hace que el motor trabaje a bajas revoluciones con el ciclo Atkinson de menor carga de gasolina, lo que permite que su motor 5.0 gaste como si fuera un 4.2 litros, es decir, 10,2 litros en homologación que se convertirán en algunos más en carretera.

Buen esfuerzo, pero que nadie espere aguantar mucho entre repostaje y repostaje. De todos modos, si estamos comprando uno de los pocos V8 sin turbo que quedan en el mercado no será para ahorrar.

El interior es muy bueno, con una calidad extraordinaria y unos asientos de primera clase de aerolínea de Oriente Medio: inmejorables.

En la consola hay un touchpad similar al de un ordenador portátil con el que elegir las funciones en la pantalla que destaca su sencillez de uso.

En cuanto a opciones, por unos 12.000 euros más, la versión Carbon Pack trae un montón de novedades: equipo de audio Mark-Levinson, asientos en Alcántara, otras llantas del mismo tamaño pero diseño más exclusivo, el diferencial trasero y, atentos, un techo y capó de carbono que se quedan en color negro carbono y sin pintar.

Afortunadamente, y para no herir las sensibilidades e los clientes más exquisitos, Lexus ofrece estos productos por separado, así que cada cual podrá combinarlas a su antojo.

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