Los Celos Nunca Pasarán De Moda

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Los celos deben haber aparecido cuando Eva descubrió a Adán mirando distraído algo que no era ella, una mariposa o alguna bella planta de las que había en el paraíso y la mayoría de las mujeres, en lo más profundo del corazón, creemos que podemos sentirlos sólo cuando nos enamoramos.

En otras palabras el temor a perderlo es una prueba de amor. Pero será mejor no decírselo a él, sobre todo si la relación es nueva, si no quiere que huya despavorido temiendo que nos revelemos como una Glenn Close en “Atracción Fatal”.

La cuestión sería lograr en la pareja una relación igualitaria, donde cada uno conserve su libertad y pueda desarrollar su propia vida, sintiéndose segura siempre del amor del otro.

Pero como una no es un robot, difícil es que, en ocasiones, no la ataque la inseguridad o la sensación de que algo o alguien está robándoselo , y la consiguiente compulsión por retenerlo o recuperarlo.

Los celos: la más vieja de las pasiones

Bien mirado, el miedo a perderlo revive el afán por conquistarlo y será mejor poner el acento en volver a seducirlo cada día en vez de vigilarlo como la Guardia Montada del Canadá.

Por eso, no está de más pasar revista a algunas situaciones que suelen ponernos a prueba y que podemos revertir a nuestro favor.

El le habla todo el tiempo de lo culta, divertida, flaca, inteligente e independiente que es su compañera de trabajo, pero es usted la que se queda en casa cuidándole la casa y los hijos.

Una buena pregunta para hacerle sería, con la mayor de las sonrisas, por supuesto: “¿Pero qué tipo de mujer preferís en realidad, mi amor?”

Con frecuencia nombra a su ex novia (o mujer, para el caso es lo mismo) o pone como ejemplo a amigas que usted no conoce. Es obvio responderle: “¿Por qué no te casaste con elle, entonces?”. Eso sí, con “buena onda”.

Si él es de los que se babean por cuanta Lolita se cruza en la pantalla, haga lo propio con esos galancetes musculosos que están tan de moda, cuanto más joven mejor. Verá como lo deja mudo por un tiempo.

Defienda su derecho a estar celosa

No deje que él la acuse de posesiva, antigua, reprimida y acomplejada, y mucho menos que lo piense sin decírselo porque en ese caso estará perdida.

Los celos aparecen cuando se introduce entre los dos un tercero en discordia (real o imaginario) , entonces ponga los fantasmas de su lado.

Use todos esos conocimientos que logró después de años de terapia, escuchar a sus amigas, leer revistas femeninas o libros de autoayuda para decirle todo lo que le pasa.

Por supuesto, explique sus inseguridades sin ponerse por el piso y con el mejor humor posible. Siempre es mejor decirlo bromeando que está celosa porque es escorpiana o porque sigue una dieta “especial” o porque quiere adelgazar o buscar trabajo que un triste lacrimógeno y humillante.

“¿Con quién estuviste?” cuando él se retrasa media hora en llegar a casa. Por supuesto, si se burla de usted, no estará mal hacerle probar un poco de su propia medicina.

Si no pasan el límite, los celos pueden ser un juego de lo más divertido y exitante. Algo así como la sal del amor.

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