Bajo La Luz Del Sol, Los Colores De La Vida

Toda la pléyade de generaciones humanas que pululan en el tiempo por la redondez del globo, no es sino el reflejo de la lenta combustión del sol a través de las centurias.Nuestras carnes se han formado de tanto salir el sol sobre la tierra.

Dicho de otra manera: las ondas expansivas de las reacciones termonucleares habidas en el sol han dado lugar en el tiempo a que apareciera sobre el globo una costra química muy especial, de maravillosa complejidad, que llamamos vida. (Tenemos química con las flores, con los paisajes, con las personas, y le hemos llamado “belleza, “amor”, etc., pero todo eso es la química provocada por el sol)

Fueron las cianobacterias esparcidas por millares sobre la litosfera las que iniciaron la danza de la vida brillando bajo la luz del sol liberando el oxígeno, que luego de millones de años formó la atmósfera necesaria para la respiración de las futuras capas de la vida. Incitadas por la luz del sol, ellas inventaron hace tres mil quinientos millones de años un juego primitivo llamado fotosíntesis, mediante el cual aprovechaban la energía solar para descomponer el dióxido de carbono que ahogaba el planeta, en oxígeno que lo liberaban y carbono que usaban para alimentarse (esto es una forma humana de decir las cosas..

En realidad era el sol que desde lejos provocaba estos fenómenos.)La fotosíntesis fue el primer ritmo de la vida. Pronto se esparció por todo el globo y aparecieron las plantas para perfeccionarla y Agregar a diccionario a gran escala, dando lugar a la ruta de la clorofila.

Retrocedamos a 1696 y vayamos un momento a la casa de nuestro amigo Newton en Woolsthorpe (Inglaterra) para ver lo que está haciendo. Acaba de comprar un prisma que lo tiene muy intrigado. Se ha encerrado en su cuarto de estudio, cerrando las ventanas y tapando todos los resquicios de luz. Esta sólo debe entrar a través de un pequeño orificio que ha abierto en una de las ventanas. En medio de la oscuridad hace incidir el haz de luz sobre su flamante prisma, y oh prodigio! , la luz se descompone en varios colores.

A partir de este hallazgo la humanidad cambió. La ciencia no ha dejado de admirar toda la fenomenología que se esconde en un haz de luz solar, y que llevara a que Einstein años más tarde formulara que lo único absoluto en el mundo era la velocidad de la luz. Todo lo demás era relativo. Es decir el Imperio del Sol. Pero el sol acababa de ser desenmascarado por Newton.

Esto fue un hito en la historia de la ciencia que nos reveló que la inocente luz que nos llega de los cielos trae muchas implicaciones que se reflejan en los cambios físicos, químicos y finalmente biológicos que se producen en el planeta.

Hoy sabemos que cada uno de los colores que aparecen en el prisma tienen una longitud de onda diferente a la de los demás, que van desde el infrarrojo hasta el ultravioleta, aun cuando los físicos reconocen como colores fundamentales, sólo a tres: azul, rojo y verde.

Despidámonos de Newton y salgamos afuera para verlos desparramados en la naturaleza, porque la tierra es un gigantesco prisma que gira alrededor del sol descomponiendo su luz en colores que se reflejan sobre el planeta.Los reinos azules los ocupan nuestros cielos y nuestros mares.

La atmósfera cubre toda la tierra, y los mares tres cuartas partes de su superficie. De modo que nos queda menos de un cuarto de nuestra esfera para el verde y el rojo. El equilibrio de los colores que ha establecido el sol desde hace, por lo menos cuatro mil millones de años en el precámbrico, es perfecto, pero por qué tanto predominio de la longitud de onda del azul a la que se acomodan mejor los electrones del oxígeno y del hidrógeno…….?.

Será que la vida recién está en sus inicios y que las fabulosas esferas azules que nos rodean no son sino el reservorio para las futuras generaciones millones de años más arriba? Árboles, los incólumes y estoicos árboles nos proveen de oxígeno siempre (siempre que no deforestemos nuestras selvas), y las plantas en general, habiendo aprendido la fotosíntesis de las cianobacterias, se han convertido en el reservorio de alimento a partir del carbono para la nueva especie que va a aparecer.

Prisma Solar

Hans / Pixabay

La ruta de la clorofila se ha desplazado por la longitud de onda del verde. No vemos plantas rojas ni azules. Las plantas tienen unos compuestos llamados flavonoides que las producen por biosíntesis y que las protegen de la oxidación. Los seres humanos se aprovechan de ellos por su poder anticancerígeno y protector del sistema cardiovascular. Cuanto más flavonoides tiene una planta, más intenso y brillante será el color verde de sus hojas.

Prescindiendo de los inicios de la formación de la tierra en los que nuestro planeta era una bola de fuego, el color rojo siempre ha estado escondido en el magma de sus entrañas, y rara vez se le ha visto aflorando por la claraboya de los volcanes.

Pero sobre la litosfera, salvo en algunas vetas de hierro, no se le ve. Con la aparición de los vertebrados se produce una nueva y definitiva incidencia de la luz solar sobre la tierra, esta vez con la banda roja del espectro que se refracta sobre las primeras capas de vida ya existente para dar lugar a la aparición de la ruta de la hemoglobina.

El rojo tiene una longitud de onda mayor a la de los demás colores y va siendo mayor a medida que se acerca en el espectro al infrarrojo y a las microondas, pero se queda pequeño frente a las ondas electromagnéticas y de radio, que tienen una longitud de onda muchísimo más grandes.

El color rojo siempre será señal de calor, y nos viene directamente desde el dantesco infierno de nuestra estrella, un millón de veces más grande que la tierra ( por eso siempre nos estamos protegiendo de los rayos infrarrojos ), y tiene que ver con la expansión del universo descubierta por Hubble al comprobar en el espectro de las estrellas un desplazamiento hacia el infrarrojo. Pero esto es harina de otro costal.

El sol ya ha ejercido toda su furia sobre la tierra, pero no se ven trazos de color rojo sobre la litosfera. No nos engañemos. Ríos interminables de color rojo circulan por la ruta de la sangre cubierta por pieles y pellejos. Si rompiéramos los diques, teñiríamos de rojo la tierra.

Bajo la piel llevamos toda la carga del sol. No me cabe duda de que cada electrón de los millones de átomos que forman nuestra hemoglobina, tiene que ver con algunos de los millares de electrones que se desprenden de la colosal fusión del hidrógeno en el sol. (Por eso decimos en nuestro lenguaje humano, que tenemos fuego en la sangre).

Las abnegadas plantas con la frecuencia del color verde prepararon el terreno para que apareciéramos nosotros. En adelante ellas serían nuestro lógico soporte nutricional. Digo lógico situándome en la secuencia de la luz solar, porque luego aparecerían vertebrados que se alimentan con vertebrados, lo que pareciera romper el equilibrio de la luz. (Aquí le doy la razón a todos los vegetarianos, aunque ellos tienen otras motivaciones) Volvamos una vez más al espectro de la luz apelando al espectroscopio.

En el centro está la luz del sol tal como nos llega. Hacia la derecha la longitud de onda será cada vez menor, desde los azules, pasando por los ultravioletas hasta llegar a los rayos gamma y rayos X, cuyas longitudes de onda son tan pequeñas que atraviesan paredes. Aquí los pelos se me ponen de punta, porque aquí es donde todo empezó hace catorce mil millones de años.

Explosión del sol

skeeze / Pixabay

Ellos son los protagonistas del Big Bang en el que no existía la materia, ni siquiera átomos, sólo rayos gamma y rayos X. Todavía están aquí, y los tenemos domesticados en nuestros hospitales y laboratorios.Hacia la izquierda aparece el rojo, y a medida que aumenten su longitud de onda, irán apareciendo las microondas, las ondas electromagnéticas, ondas de radio y ondas largas, tan largas como se lo permita el universo.

Es decir hacia donde vamos.Y así como las cianobacterias cubrieron el planeta de oxígeno para que se formara la capa de la vida en torno al carbono, así millones de Cyber bacterias (chips) han empezado a brillar bajo la luz del sol en nuestros celulares y computadoras, tejiendo una red de ondas electromagnéticas para dar lugar a una nueva capa en torno al silicio.

Los humanos somos su soporte, así como las plantas son el nuestro. Centurias más arriba, las futuras generaciones de silicón habrán transformado profundamente la frágil capa de la vida, dando origen a un nuevo nivel que empezará a presionar hacia el espacio exterior.Todo obedece a un gigantesco y antiquísimo plan llamado Evolución, que ya el genio de Darwin lo vislumbró en las plantas y animales y le llamó Selección Natural.

Los colores del sol son un libro abierto para la física. En ellos se podrán encontrar respuesta a las interrogantes más acuciantes de la ciencia.Ellos son el lenguaje del sol, y en consecuencia de la vida. Poco a poco, color a color el hombre irá reconstituyendo la historia de la vida. Para eso apareció el cerebro, el más fino espejo que inventó el sol.

PROF.EDUARDO PEREZ-ALBELA F.

scripta@cantv.net

DNI 08697824

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