Masajes Relajantes Para Combatir El Estrés y Liberar Toxinas

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La piel necesita algo más que cremas y pomadas. Un masaje facial relajante no sólo pone la guinda a una serie de cuidados, sino que es un cuidado en sí mismo.

El automasaje es una técnica que hay que aprender, ya que si no se poseen los conocimientos necesarios, más que dar un masaje lo que se hace es estirar demasiado los tejidos.

Sin duda, una buena esteticista estará dispuesta a enseñarnos cómo hacerlo correctamente. Los cosméticos no deben aplicarse con un masaje.

Basta con extenderlos en una capa fina, y hacer que penetren suavemente con las yemas de los dedos. Este procedimiento mantiene la elasticidad del tejido conjuntivo y estimula la musculatura del rostro, que interviene en las expresiones.

El masaje se debe dar con la palma de las manos o con las yemas de los dedos y siempre desde el centro de la cara hacia fuera, en dirección a las orejas. Los masajes en la barbilla también se deben dar con las yemas de los dedos y desde el centro hacia las orejas.

El masaje influye de forma decisiva en la circulación sanguínea del rostro y, por tanto, pueden prevenir e incluso eliminar las congestiones.

Por otra parte, de esta forma se estimula la circulación de líquidos, aumenta el bienestar, y en consecuencia, mejora la capacidad de la piel para desempeñar sus funciones.

Un verdadero masaje debe proporcionar la sensación de que de verdad se está “tocando”. Esta habilidad sólo se puede adquirir con mucha práctica y preferentemente delante del espejo.

1. Masaje de la frente

Para realizarlo hay que deslizar las yemas de los dedos describiendo pequeños círculos desde dentro hacia afuera, desde el entrecejo hasta el nacimiento del cabello.

Para terminar, se desplazan las puntas de los dedos en línea recta desde las cejas hacia arriba, hasta el nacimiento del cabello.

Un movimiento transversal de los pulgares o de las puntas de los dedos desde el centro de la frente hacia las sienes proporciona a esta zona, tan a menudo contraída, una deliciosa distensión, particularmente en toda la zona de las cejas.

2. La zona de los ojos

Los párpados se distienden con mucha suavidad cerrando los ojos y deslizando con delicadeza las puntas de los dedos sobre los superiores e inferiores desde el entrecejo hasta las sienes.

3. El mentón y la mandíbula inferior

La barbilla y las mejillas pueden soportar un masaje más enérgico. Con los pulgares o las yemas de los dedos pulgar y corazón se da un masaje en las mejillas, partiendo del centro de la barbilla hacia las orejas con amplios movimientos.

4. Masaje del cuello

Cuando inclinamos la cabeza hacia atrás, el cuello se reanima. En este caso, la dirección de los movimientos irá desde el centro del cuello hacia los lados y hacia atrás.

Pero hay que tener mucho cuidado, ya que esta zona no permite realizar tanta presión como en los huesos del mentón y las mejillas.

5. Masaje del cuero cabelludo

Todo el mundo conoce este tipo de masaje, y lo practica al lavarse el cabello. Consiste en apoyar las yemas de los dedos sobre la cabeza y friccionar describiendo círculos con suavidad pero con firmeza.

Estos movimientos circulares hacen que el cuero cabelludo se desplace, por lo que hay que tener cuidado de no tirar de las raíces del cabello, por eso nunca lo realizaremos con el cabello seco.

Sin embargo, con el cabello mojado, y preferiblemente con un poco de champú, el masaje es una delicia de la que podemos disfrutar con regularidad.

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