¿Es Posible Obtener Informacion De Nuestro Cerebro Con Una Maquina?

La ciencia ficción lleva décadas imaginando la interacción entre cerebros humanos y computadoras. Algunas de las cosas que nos han contado son pesadillas espantosas. Y ahora algo de esas historias se van colando en la vida real de manera discreta.

En 2012, un equipo de investigadores, encabezado por Ivan Martinovic, profesor del Departamento de Ciencias Computacionales de la Universidad de Oxford, reportó una posibilidad real de extraer información de un cerebro humano con hardware y software ya existentes.

Según declararon Martinovic y sus colaboradores, una persona malintencionada podría, con el equipo y conocimientos apropiados, obtener datos precisos del cerebro de cualquiera (el NIP de una tarjeta de débito, por ejemplo) aun en contra de su voluntad.

Cerebro de maquina

bykst / Pixabay

No es como en las historias de ciencia ficción. No se abre un agujero en el cráneo de la víctima; ni se le ajusta un puerto para conectar directamente el cerebro a un microprocesador.

Las interfaces cerebro-computadora (Brain Computer Interfaces, o BCI) son tecnologías mucho menos aparatosas y mucho más simples: consisten de un electroencefalógrafo muy sencillo que se lleva en la cabeza, para recoger impulsos del cerebro y que no lo afecta de modo alguno, por supuesto, y el software que lee e identifica esos impulsos.

Aunque primero sólo se les podía encontrar en laboratorios y hospitales, actualmente hay BCls de costo relativamente bajo que se pueden usar para controlar computadoras personales o consolas de juegos.

Como demostró la investigación de Martinovic y compañía, una BCI puede identificar una respuesta particular del cerebro conocida como P300: un patrón de ondas relacionado con procesos de toma de decisiones y de reconocimiento,

La persona cuya información se quiere extraer se pone el encefalógrafo; el software muestra en una pantalla Imágenes seleccionadas (números, fotografías) y detecta los momentos en los cuales el cerebro reconoce algo de lo que está viendo.

El cerebro del hombre

geralt / Pixabay

En su primera etapa experimental el sistema tuvo una exactitud de entre 10% y 40% para detectar el momento en que los voluntarios reconocían su lugar de residencia, sus contraseñas y otras informaciones semejantes, sin que hubiera necesidad de hacerles pregunta alguna.

La cultura popular de nuestro siglo ya ha especulado en muchas ocasiones alrededor de la idea de hackear nuestro propio cerebro. En sus versiones más horribles, esta noción no sólo Implica leer la memoria o el pensamiento, sino controlarlos.

Quién sabe si algo así será posible. En todo caso, estas herramientas no son distintas que todas las otras que ha creado nuestra especie: siempre hemos sido capaces de darles usos benéficos, pero también espantosos.

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