La Variedad De Las Pantallas De Proyección Para Exprimir Al Máximo Un Proyector

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Así como al momento de elegir un proyector de vídeo deberemos preguntarnos para qué lo necesitamos, en qué lugar lo habremos de usar, que vida útil pretendemos que tenga, qué grado de portabilidad nos conviene, algo muy similar ocurre con las pantallas de proyección.

Sin dudas se trata de principal accesorio complementario a los proyectores, y nadie duda de que una buena pantalla de proyección hará crecer enormemente la calidad de imagen y con ello la experiencia positiva como usuarios.

Pero al momento de elegir una pantalla nos encontraremos con que hay gran diversidad de modelos, mecanismos, tecnologías, tipos de soportes, materiales y por supuesto, también precios.

Si estamos pensando en un uso doméstico o semi profesional, tendremos dos primeros universos para elegir. Las pantallas portátiles o las pantallas fijas.

Las pantallas portátiles serán justamente la opción más adecuada para su utilización en diversos escenarios, y muchas veces se recurre a ellas en ámbitos educativos, ya que permite llevar las imágenes allí donde se lo desee.

Estamos acostumbrados a verlas, y por lo general son enrollables y con trípode. Si bien están previstas para ser llevadas de un lado al otro, por sus dimensiones y su peso no resultan accesorios cómodos, aunque en contrapartida suelen ser de bajo precio.

Al analizar las pantallas de proyección fijas tendremos una amplia variedad. Desde una simple pantalla que esté desplegada y dispuesta siempre en una misma posición, como podría ser en una sala de conferencias o en un microcine, hasta pantallas enrollables o deslizables, que agregan versatilidad y comodidad a una instalación.

Algunas de estas últimas incluyen mecanismos eléctricos, que facilitan y aceleran el proceso de despliegue. Suelen ser también muy apropiadas para instalaciones hogareñas, en la sala por ejemplo, para montar en pocos minutos el cine en casa, pero luego recuperar el espacio para su uso social, con total facilidad y versatilidad.

Tanto las pantallas fijas como las portátiles pueden ser clasificadas según su capacidad de reflexión y su tonalidad.

Es cierto, todos las vemos blancas y radiantes, pero en realidad hay variantes entre el blanco mate –que poco refleja y por ende logra buenas tonalidades en los oscuros, pero escaso brillo en los colores-, o el plata –con gran capacidad de reflexión y colores estridentes, pero con negros amarronados o grisáceos-. La opción intermedia, un blanco perla, puede ser la solución salomónica.

Tecnología superior

Pero aquí no se acaba el universo de las pantallas de proyección, ya que hay gran variedad de modelos y calidades que van elevando su costo y que normalmente son soluciones de tipo comercial o publicitario.

Entre ellas se encuentran las pantallas de retroproyección, que permiten exhibir publicidades en centros comerciales, galerías o aeropuertos, sin necesidad de que haya oscuridad.

También existen pantallas transparentes o semitransparentes, que permiten la proyección de imágenes sobre superficies que invitan a llevar la mirada más atrás. El efecto es sensacional y suelen ser utilizadas en escaparates de grandes marcas o en stands de exposiciones de alto nivel.

¿Se puede pensar aún más? Claro que sí, imaginación y tecnología es lo que sobra, como sucede con las pantallas de proyección holográficas, una tecnología deslumbrante que por ahora debe lidiar con su alto costo, pero que ya permite disfrutar de resultados fantásticos.

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