¿Por Cuánto Te Levantas De La Cama?

Conozco poca gente que no crea que merezca un aumento de sueldo, o que se sentiría mejor valorada si tuviera un ascenso. Es evidente, pero a la hora de establecer nuestras condiciones contractuales, ya sea en un nuevo empleo o a la hora de renovar con la empresa donde estamos, debemos tener presentes unas premisas básicas.

¿Por cuánto te levantas de la cama?

Este valor es el mínimo por el que te sentirías a gusto trabajando y por el que te valdría la pena ponerte el despertador cada día a hora intempestivas como hace la mayoría.

No significa que no puedas trabajar por menos, pero un sueldo por debajo de este valor no podría ser sostenible a corto plazo, por lo que deberíamos rebajar nuestras expectativas solo en caso de necesidad o proyecto puntual donde veamos un crecimiento cercano.

¿Mereces un sueldo alto?

Pedir un aumento de sueldo no siempre quiere decir que vayamos a cobrar más por el mismo trabajo que realizamos. Muchos aumentos de sueldo se establecen sobre un variable u objetivos. Para ello debemos ser conscientes de la dificultad y el reto que suponen estos objetivos, y qué fijo tenemos en comparación a ello.

Y es que no siempre merecemos un sueldo alto, pero sí que nos valoren por nuestra aportación.

Igualmente negativo es tener un sueldo que no merecemos, como que el valor añadido que generamos a la empresa no se traduzca en bonus o ventajas

¿Trabajas por horas o por méritos?

Debemos tener presente ese mínimo que comentaba que es por el que nos levantamos diariamente, a partir de ahí tenemos que tener un cierto control sobre nuestro salario. Es decir, que si trabajamos por horas querrá decir que no podremos tener un aumento de sueldo a menos que hagamos horas extra.

En cambio, si trabajamos por valor añadido, querrá decir que nuestra incidencia en los números de la empresa tendrá de rebote una repercusión directa en nuestro sueldo.

Esta segunda alternativa suele ser mucho más enriquecedora a largo plazo, y no solo para el empleado sino para la salud de la organización y la productividad de sus empleados.

Como vemos, las alternativas para conseguir el preciado aumento de sueldo son muchas, y no siempre las más saludables van dirigidas exclusivamente a subir el fijo que tenemos en la empresa. Y es que si no lo merecemos, o si nuestro valor añadido no supera ese sueldo, seguramente piensen en nosotros a la hora de hacer una reducción de plantilla o una reestructuración interna. ¿Queremos encabezar la parte de la plantilla que genera más valor del que percibe o estar en la línea de los que su trabajo no justifica sus ingresos?

Los aumentos de sueldo siempre son positivos, pero debemos respaldarlos con nuestro trabajo, dedicación y valor real para la empresa. Por este motivo, muchas veces crecer en la doble vertiente fijo/variable puede ser la mejor opción para irnos laborando un futuro sólido y afianzando nuestro valor real para la empresa. Y si en algún momento creéis que aportáis más de lo que percibís, y las perspectivas de crecimiento no están claras, siempre os quedará la alternativa de buscar empleo en otra empresa y haceros valer por lo que realmente aportáis.



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