Protegete De Las Ondas En Casa

Si estás cansada, te cuesta dormir y a veces te duele la cabeza, quizás la causa no esté en tu cuerpo, sino en tu entorno. Uno de los principales problemas son las ondas de energía electromagnética que se concentran en el hogar. Descubre dónde están y cómo evitar sus efectos.

LAS ONDAS DE ENERGIA ELECTROMAGNÉTICA nos rodean a diario y provienen de fuentes naturales (el sol) y de fuentes artificiales (los electrodomésticos). Esas ondas forman campos que influyen en los seres vivos. Cuando nos exponemos a ellos, nuestro cuerpo reacciona de forma natural para protegerse, pero si la exposición es excesiva pueden aparecer problemas de salud como cansancio crónico, bajada de defensas, alteraciones del sueño… Pero afortunadamente, prevenirlos es más sencillo de lo que parece: basta con unos cambios en la organización de los muebles y un recuento de los posibles campos que se generan a tu alrededor en tu propia casa.

  • Tarimas de madera: pueden provocar energía estática, que es la que te pone el pelo de punta, hace que los tejidos sintéticos se peguen unos a otros y que al tocar objetos te den “chispazos”. Cúbrelas con alfombras para evitar este fenómeno.
  • Evita la falta de humedad: coloca cuencos de cerámica sin barnizar en todos los rincones de tu casa. Es la mejor manera de combatir la acumulación de energía y rehidratar tu piel.
  • Ordenador con pantalla: aunque el grado de radiación de los nuevos modelos de pantalla es mínimo, no hagas a tu cuerpo el trabajo aún más difícil. Escoge un buen filtro de pantalla y mantén las distancias. No dejes que la luz se refleje en ella, cuida la posición del teclado ¡y sobre todo no fuerces tu espalda! Coloca la silla a la altura justa.
  • No acumules aparatos: desecha los aparatos de cocina que no usas.
  • Teléfonos fijos: puede que el teléfono de toda la vida no sea tan cómodo como el inalámbrico, pero suena mejor y provoca menos ondas cerca de tu cabeza.
  • Desconecta lo que no uses: todos los aparatos eléctricos están rodeados de radiaciones aunque en ese momento estén apagados. Cuando no los estés usando, desenchúfalos.
  • Cables protegidos: revisa si en tu casa usaron cables coaxiales o apantallados en la instalación eléctrica, y si descansan dentro de tubos conectados a tierra.
  • Distancias de seguridad: conservar la salud rodeada de aparatos eléctricos a veces es tan sencillo como saber a qué distancia hay que colocarse. Un radio despertador debe estar a metro y medio de nuestra cabeza. Para calcular la distancia óptima para ver la televisión, multiplica por seis la diagonal de la pantalla, y no estés delante del micro- ondas mientras funciona, sobre todo si está instalado a la altura de la cabeza.

Elisabeth Silvestre, una de las grandes especialistas en biohabitabilidad y salud ambiental del país, ha hecho de Vivir sin tóxicos (Ed. RBA, 20 €) un manual de consulta imprescindible para entender las toxicidades.

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