Un Recorrido Por Bangkok

Caótica, ruidosa, acelerada, bulliciosa, es la ciudad que “nunca se detiene”, nunca. Y, sin embargo, posee un magnetismo especial, un alma que atrapa y que se abre paso en el corazón de cada viajero que la recorre. Nunca se olvida y nunca deja indiferente.

En su profunda dualidad se esconde el misterio. Bangkok es a la vez canalla y espiritual, brava y pacífica. Oscura a ras de suelo y luminosa como ninguna desde sus tejados. Es alocada en sus noches y serena en sus templos, pequeños remansos de paz en los que sus ciudadanos al menos una vez al día entran a depositar sus ofrendas. Bangkok es todo. Su calor, su humedad, su tráfico exasperante se contrapone a sus sabores, su gente, su cultura, su respeto y, por supuesto, su diversión, que de eso tiene mucho.

Y, aunque parece que todo está a la vista, esconde secretos y sorpresas en cada esquina. Por eso. recorrerla y conocerla no es tarea fácil y requiere una serie de trucos para vencer las difíciles pruebas en el arduo camino del conocimiento de una de las ciudades más fascinantes del mundo.

Bangkok

Conviene tener muy presente que para moverse se recomienda, en la medida de lo posible, el transporte público. Los puntos más importantes de la ciudad están conectados por el Skytrain, el tren elevado que ahorra tiempo desperdiciado en atascos eternos. Otra opción es el metro; aunque dispone de poco recorrido, alcanza zonas que no están en las dos líneas del Skytrain. Finalmente, si se recorre la zona del río Chao Phraya (“el de los Reyes”), el barco público Chao Praya Express es indispensable.

Uno de los consejos más útiles para no perder los nervios ni el tiempo cuando se viaja a la capital tailandesa consiste en organizar los recorridos por barrios o zonas concretas. Bangkok es una ciudad inmensa y no tiene sentido organizar visitas a distintos barrios en una misma jornada, porque se pierde mucho tiempo en los trayectos. Lo mejor es descubrir cada rincón y disfrutarlo el tiempo que haga falta… Total, aquí el tiempo es relativo.

Rattanakosin es el centro espiritual de la ciudad, donde se sitúa el Gran Palacio Real con su wat Phra Kaew, el hogar del sagradísimo Buda Esmeralda y punto de visita obligada.

A pocos metros se encuentra el wat Pho o templo del Buda Reclinado, magnífico con sus 46 metros de longitud, rememora la entrada de Buda en el Nirvana. Allí, además, se encuentra la Escuela de Medicina Tradicional, poseedora de la sabiduría ancestral del auténtico masaje tailandés. No hay nada mejor que, tras una calurosa visita de templos, cerrar con una hora de revitalizador masaje en manos expertas. Eso sí, conviene especificar qué grado de fuerza quieres que te apliquen, puesto que solo los más valientes pueden hacer frente a los masajes de alta intensidad.

Muy cerca se encuentra uno de los barrios más antiguos de Bangkok. Banglamphu y, hoy en día, famoso por ser un importante enclave mochilero. No obstante, al margen de los bares y mercadillos propios de los backpackers en la concurrida calle de Kao San, el barrio posee un encanto especial, sus callejuelas están cuajadas de encantadoras casas tradicionales, pequeños hotelitos con encanto y económicos restaurantes decorados con delicadeza y buena cocina.

bangkok hombre

Siguiendo el río, el barco público ofrece la posibilidad de cruzar a la otra orilla, a Thonburi, donde se encuentra otro símbolo de la ciudad, el wat Arun o templo del Amanecer. Una visita a sus dependencias y jardines permite disfrutar de la imponente estructura realizada a base de piezas de mosaico de porcelana.

Desde allí es imprescindible recorrer los canales de la zona en barcaza, por eso la llaman “la Venecia del este”, y ver la vida cotidiana de los que viven al más puro estilo tradicional. Estamos ante otro Bangkok, de casas de teca con la ropa tendida, niños bañándose en el río, pequeños comercios con la mercancía expuesta y templos con embarcadero. A Thonburi se puede ir por carretera, claro, pero el corazón y la vida están en el laberinto de canales.

Desde el embarcadero de Saphan Taksin salen unos barcos gratuitos que remontan el río y en diez minutos se llega a Asiatique, o lo que es lo mismo, el mercado nocturno de Bangkok. Una explanada llena de puestos con todo tipo de productos, desde cuberterías y menaje del hogar hasta camisetas de diseño o zapatos. Todo primorosamente colocado y entremezclado con bares y restaurantes de comida internacional y local.

Para dormir: El rio concentra una buena oferta hotelera, desde el Millenium Hllton, al Sheraton, Shangrila o Chatrlum, y por supuesto dos referencias, el Península Bangkok (peninsula.com) y el Mandarín Oriental (mandarinoriental.com).

Este último ha sido desde 1876 el faro de Bangkok y ha inspirado a los más famosos escritores del mundo: Somerset Maugham, Joseph Conrad, el siempre misterioso John Le Carré o el gran poeta Rimbaud compartieron algo más que habitación en el singular, nostálgico y bellísimo Mandarín Oriental.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR